viernes, 24 de abril de 2009

OS PRESENTO A ROBERT HUGHES

QUIEN, SIENDO UNO DE LOS CRÍTICOS DE ARTE MÁS RECONOCIDOS DEL MUNDO, Y ATENIÉNDONOS AL TEMA DE ESTE BLOG, NOS OFRECE UNA EXPERIENCIA MÁS QUE INTERESANTE EN LO RELACIONADO AL ARTISTA Y EL CRÍTICO, AL ARTE Y LA LOCURA: UN GRAVE ACCIDENTE LE ACERCO A GOYA.


GOYA, SEGÚN ROBERT HUGHES


El punto de partida de la biografía de interpretación “Goya”, de Robert Hughes (Sidney, 1938), tiene algo de inquietante narración de corte fantástico. Autor de libros como “Barcelona”, “El impacto de lo nuevo” o “Visiones de América”, Hughes sufrió un terrible accidente de automóvil, “en el que casi perdí la vida”, que lo mantuvo cinco semanas en coma y muchos meses deambulando de hospital en hospital. Llegó a pasar una docena de veces por el quirófano. Goya siempre le había atraído, desde los lejanos tiempos del instituto, y además la primera obra que adquirió fue “una impresión débil y en mal estado del Capricho 43, ‘El sueño de la razón produce monstruos’, esa indescriptible y conmovedora representación del intelectual que, desplomado sobre su escritorio, es acosado por dudas y terrores nocturnos”. Como en un ejercicio de justicia poética, Goya se le aparecía en sueños durante su estado comatoso, lo perseguía y se burlaba de él, como si le estuviese exigiendo un libro. Y ahora el libro acaba de ser publicado en España por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.
Se trata de una biografía lineal, que empieza en Fuendetodos en 1746 y culmina en su doloroso exilio en Burdeos, en 1828. Hughes confiesa que “había albergado esperanzas de ‘capturar’ a Goya con mi escritura” y ahora, en esa travesía del subconsciente, era el artista quien lo provocaba. En el capítulo inicial, “Goya por accidente”, explica Hughes sus teorías y sus conclusiones. Califica al artista aragonés como “un artista moderno” y lo dice porque “constituye una figura bisagra: es el último representante de lo que ya fue, y el primero de lo que estaba a punto de venir, el último de los grandes maestros y el primer moderno”. Goya era un hombre del viejo mundo, debido a “su evidente fascinación por la brujería y su fijación por las antiguas supersticiones”. De inmediato, al compararlo con otros creadores como Delacroix o Ingres, estima que “Goya era diferente: no podía ver ni experimentar nada sin formarse una opinión sobre ello, y esa opinión se manifiesta en su obra, a menudo de la manera más apasionada. En eso consistía parte de su modernidad y otra de las razones por las que aún resulta cercano pese al tiempo que nos separa”.
Robert Hughes ahonda en algunas características del artista aragonés. Subraya que “Goya fue uno de los pocos grandes pintores del dolor físico, las crueldades y las humillaciones corporales”, y eso se percibe claramente en las “pinturas negras” y en los “Desastres de la guerra”, a los que define así: “Esos grabados estremecedores en los que el pintor da fe de los inenarrables y cruentos sucesos de la sublevación española contra la invasión napoleónica: con su testimonio Goya se convirtió en el primer reportero de guerra moderno”. Pero además, Hughes lo califica como “un epicúreo convencido” y le dedica un precioso párrafo: “Sabemos que le apasionaba todo lo sensorial: el olor de una naranja o de la axila de una niña, el aroma del tabaco y el regusto del vino, el ritmo palpitante de un baile callejero, el juego de luces sobre el tafetán, el muaré, el simple algodón; el arrebol expandiéndose en el cielo de una tarde estival o el pálido brillo de la culata de nogal finamente tallada de una escopeta”. ¿No hay aquí, en cierto modo, una definición de la pintura o de un pintor exultante que entendía los secretos del placer y admiraba la desafiante o amable sexualidad de las mujeres como Pepita Tudó o Cayetana?
“Goya” también es una magnífica crónica de un país corrupto, y ese análisis tiene otro perfecto correlato: Hughes explica al pintor que intenta instalarse en la sociedad madrileña con un cuadro luminoso como “Pradera de San Isidro” de 1788, y cómo evoluciona en una suerte de catarsis o exorcismo personal hasta la “Romería de San Isidro” (182 / 1823), que pertenece ya a las “pinturas negras”. Hughes revela, por ejemplo, que Goya vivió unos meses en Roma, cuando residía en la casa de Tadeo Kuntz, con el grabador Giambattista Piranesi; recuerda la escasa pasión marital con Josefa Bayeu o, visitando la Cartuja de Aula Dei, anota que Paul y Amadée Buffet iniciaron en 1902 la restauración de los frescos de Goya, y afirma: “La mezcla del pincel de Goya con el de sus restauradores produce una extraña impresión”. Esta frase podría resumir el espíritu del libro: “Goya era un hombre muy listo y complejo, no sólo en cuanto a los temas, las técnicas y los significados de su arte, no sólo en su relación con el arte de los otros, sino en su vida cotidiana”. Goya no tenía nada que ver con esa vieja y romántica idea de que era “una especie de campesino tocado por la genialidad”.

La FICHA:

“Goya”. Robert Hughes. Traducción de Caspar Hodgkinson y Victoria Malet. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2005. 478 páginas.

ANECDOTARIO

-La obra. “Goya fue excepcionalmente productivo. Realizó setecientos cuadros, novecientos dibujos y casi trescientos grabados, dos grandes series de pintura mural y varios proyectos murales menores. En su tiempo tenía pocos contrincantes, pero ningún rival verdadero”.

-El paisaje de Fuendetodos. “En cuanto se ha visto el paisaje adusto que rodea Fuendetodos, pelado, inhóspito y castigado por el sol, con sus árboles aislados y oscuros a la luz implacable, también se advierte de dónde provienen el fondo paisajístico de los ‘Desastres de la guerra’ y, todavía más, de las pinturas negras de sus últimos años”.

-John Ruskin y el fuego. “La National Gallery británica no adquirió obras de Goya hasta 1896, y en un famoso ataque de histeria moralista el más importante crítico de arte de su tiempo, John Ruskin, quemó otra serie de los ‘Caprichos’ en su chimenea, como un gesto lo que él consideraba el símbolo de la abyección moral y mental de Goya”.

-El lema. “Parte de su credo, aún más, el mismo centro de su naturaleza como artista consistía en el ‘Nihil humanum a me alienum puto’ (Nada humano me es ajeno) de Terencio. Aquí nos encontramos con la inmensa humanidad de Goya, con un nivel de compasión, casi literalmente una empatía del sufrimiento equiparable a las de Dickens y Tolstoy”.

-La Duquesa de Alba. “Pero no hay manera de saber si Goya y la duquesa cometieron alguna locura durante esos días. Es probable que la verdad sea decepcionante: no hubo roce sexual entre los dos. Cayetana era una mujer coqueta y, comparada con la condesa de Osuna, una cabeza de chorlito. (…) Y no fue la modelo para la ‘Maja desnuda’ y la ‘Maja vestida’, lo que supone una pena desde el punto de vista del folclore cultural, pero quizá también un alivio”.


MÁS BIBLIOGRAFIA:

  • American Visions: The Epic History of Art in America (The Harvill Press, 1998.)
  • The Art of Australia (1966.)
  • Barcelona (Vintage, 1992.)
  • Barcelona: the Great Enchantress (2001. Condensed version of Barcelona.)
  • Culture of Complaint (Oxford University Press, 1993.)
  • Donald Friend (Edwards and Shaw, Sydney, 1965)
  • The Fatal Shore (Alfred A. Knopf Inc., 1987.)
  • Goya (Vintage, 2004.
  • Heaven and Hell in Western Art {Weidenfeld and Nicolson, London 1968)
  • A Jerk on One End: Reflections of a Mediocre Fisherman (1998.)
  • Lucian Freud Paintings (Thames & Hudson, 1989.)
  • Nothing if Not Critical: Selected Essays on Art and Artists (Including 'SoHoiad') (The Harvill Press, 1991.)
  • The Shock of the New: Art and the Century of Change (updated and enlarged edition, Thames & Hudson, 1991.)
  • Things I Didn’t Know: A Memoir (Alfred A. Knopf Inc., 2006.)

lunes, 20 de abril de 2009

LES DEMOISELLES D'AVIGNON, PABLO PICASSO Y NOSOTROS.




















LES DEMOISELLES D'AVIGNON es un cuadro clave del siglo XX así como lo fue su creador, PABLO PICASSO.

Os invito a dar vuestra opinión del artista y del cuadro para después comentar los resultados y así seguir avanzando en nuestro análisis.

Seremos críticos y público: Muchas veces se confunden los dos, unos dan opiniones estudiadas y contrastadas e incluso interesadas para bien o para mal, mientras que otros dan su opinión subjetiva e inmediata... ambas opciones perfectamente legitimas pero diferentes y esenciales a nuestro estudio.

Más adelante si os interesa podremos ser artistas también y dejar que otros opinen sobre nuestras expresiones, siempre de forma constructiva. Será interesante ver lo que es exponerse a la opinión del otro, ya que es posible que sea precisamente en ese punto donde comience el espacio de cercanía o distancia entre artista y crítico.

domingo, 19 de abril de 2009

OS INVITO A DAR VUESTRA PROPIA DEFINICION

Dada la subjetividad inherente en toda apreciación hecha dentro del mundo del arte en general, es importante que quede claro desde un principio que tanto ARTISTA como CRITICO están sujetos a una gran variedad de definiciones. Por eso, partiendo de la definicion de la REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA os invito a dar vuestra propia definición:

REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA -

ARTISTA:

1. adj. Se dice de quien estudiaba el curso de artes. Colegial artista.
2. com. Persona que ejercita alguna arte bella.
3. com. Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes.
4. com. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc., interpretando ante el público.
5. com. artesano (Åa persona que ejerce un oficio).
6. com. Persona que hace algo con suma perfección.


CRÍTICO, ca:

(Del lat. criticus, y este del gr. KPLTLKÓÇ).

1. adj. Perteneciente o relativo a la crítica.
2. adj. Perteneciente o relativo a la crisis.
3. adj. Se dice del estado, momento, punto, etc., en que esta se produce.
4. adj. Dicho del tiempo, de un punto, de una ocasión, etc.: Más oportunos, o que deben aprovecharse o atenderse.
5. adj. Fís. Se dice de las condiciones a partir de las cuales se inicia una reacción nuclear en cadena.
6. m. y f. Persona que ejerce la crítica.
7. m. y f. coloq. Persona que habla culto, con afectación.
8. f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.
9. f. Conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo, etc.
10. f. Conjunto de las personas que, con una misma especialización, ejercen la crítica en los medios de difusión. Al estreno de esa comedia no asistió la crítica
11. f. murmuración.
12. f. censura (Åa reprobación).

1. crítica textual.
1. f. Ecd. Estudio de las técnicas conducentes a la reconstrucción de un original perdido.

ņ V.

aparato crítico
día crítico
edad crítica
edición crítica
presión crítica
punto crítico
temperatura crítica